viernes, 4 de abril de 2008

Una niña mala


Quiero ser una niña mala y no lavar nunca los platos, ni barrer, ni trapear, ni arreglar la cama y mucho menos cortar las uñas del pie.

No quiero esperar en el balcón suspirando y aguantando lágrimas, la llegada de mamá, ni que decir de papá o del príncipe azul que me sacará del aburrimiento eterno y, por que no, de las deudas. En mi primer día de niña mala, lloraré dando alaridos y gritaré y babearé hasta que la casa se caiga.

Cuando yo sea una niña mala, tendré mi propio pasado, y de niña llegaré a la casa pintada de plumones, sucia como me gusta. Cuando sea joven oleré a sudor y rebeldías, utopías, revoluciones y a guitarras acústicas; cuando sea veinteañera oleré a cigarros y a trago y me acostaré con la ropa sucia puesta a las 3 ó 4 de la mañana. Cuando sea treintañera oleré a hombres hermosos y suaves y a mujeres fuertes y cachondas y a la cantina de la esquina. Cuando tenga 35 seré la niña mala más linda del mundo, con mis uñas del pie como quieran ser y con los olores que me gusten. Sabré lo que quiero, lo que soy y lo diré, les guste o no. No me asustaré con nada ni con nadie. Aullaré a la luna, a todas las lunas y diré que no quiero visitas. Pasaré el día despeinada y vestida de pijamas y las noches la pasaré en bailando y seré mi cuerpo. En los domingos tendré mi “habitación propia”, igual que de los lunes a los sábados. Cuando tenga 36 haré una dramatización disfrazada de payasa y dramatizaré una escena que me guste. También seré bailarina con zapatillas y acróbata también con zapatillas y esas falditas. Cuando tenga 40 voy a hacer un circo, donde todas las niñas malas entren gratis y ganan palomitas a costa de los niños buenos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye, Niña mala, la cosa luce interesante. Sólo valdría la pena saber en qué rango estás para imaginarte con un color y corte de uñas u otro.

Un beso,

... dijo...

Querido Eduardo. Las niñas malas tienen mucho color. Pero por ser malas se divierten al confundir a los demás con la ausencia de color (el negro) y la suma de todos los colores (el blanco). Em breve, cuando esté más inspirada y quiera inflarme el ego de niña mala, haré un breviario ventrilocuente sobre las uñas de alguno de mis pies o de los dos. Hoy estoy insomne y me encuentro en el rango de niña buena. Odio eso, pero es parte del "linda" de la niña mala. Ya decían los filósofos que lo bueno es bello y viceversa. Es parte de mis incoherencias, lo acepto. Ser la niña mala más linda del mundo implica ser también una niña buena... Que fastidio...

Vlátido dijo...

Eres mala!